La verdad acerca de perros y gatos

Toda mascota es maltratada, por más que el amoroso dueño crea cuidarla como si fuera un miembro más de la familia. En un encendido panfleto contra la posesión de animales domésticos, un veterinario canadiense lanza, como un Zolá de las bestias, un sonoro “¡Yo acuso!” en contra del cruel negocio que a menudo ignora el bienestar de los bichos caseros.

En Un veterinario encolerizado, Charles Danten, el veterinario en cuestión, expone la trágica situación de los animales domesticados desde su nacimiento, en su comercialización y durante toda su vida. El libro es interesante, atractivo y difícil de abandonar una vez empezada su lectura; esto se debe, en parte, a la cruda realidad que el autor plasma en sus páginas. Parte de lo que hace tan interesante, y desgarradora, a la obra, es el grupo de animales al que se enfoca; mientras que la gran mayoría de los textos sobre maltrato a los animales se centra en un amplio grupo que incluye los de ganado e investigación, Danten estudia a los que normalmente no se perciben como víctimas de maltrato: los animales domésticos.

El autor comienza su exposición con un recuento histórico de la convivencia de los humanos con los animales y la domesticación. La introducción está enfocada principalmente a los pormenores de la selección artificial. Danten retoma la analogía darwiniana entre selección artificial y natural, de la selección que han hecho los hombres de los animales domésticos como un proceso paralelo a su propia evolución. Como Darwin, Danten carga su libro de ejemplos, en este caso acompañados de números y estadísticas, que sirven para enfatizar el desolador panorama que presenta. Sin embargo, nota lo que Darwin deja de lado: las funestas consecuencias que ha tenido la selección artificial en los animales domesticados. La domesticación hace daño a los animales: el hombre modifica las características de otras especies en función de sus propias necesidades y gustos, sin preocuparse de que dichas mo-di-fi-caciones sean benéficas para el animal, o al  menos no sean dañinas. El resultado de ello son animales de compañía que Danten describe como “antinaturales”, de lo que depende su aceptación por los seres humanos. Mientras más “natural” sea el comportamiento de un animal menos probabilidades tendrá de adaptarse y, asimismo, ser aceptado por las sociedades humanas, mientras que a mayor irregularidad en dichos comportamientos, habrá una mayor aceptación por parte del hombre. Como ya es costumbre, la ética obliga al lector a cuestionarse qué derecho tienen los humanos para realizar estas modificaciones tan dañinas a otros seres vivos, tanto en aspectos físicos como psicológicos.

El texto es un fuerte empujón hacia realidades que normalmente no se tienen presentes: estadísticas de tráfico de animales, las terribles condiciones en las que éste se realiza y la verdad sobre los alimentos procesados destinados a las mascotas. Danten resalta la existencia de una red entre industria médica y alimentaria, entretejida con los malos hábitos y vicios nocivos del comportamiento humano. Esta red existe porque los animales son parte de una lucrativa industria, impulsada por el afán de consumo de las sociedades y por la necesidad de llenar sus propios vacíos.

El libro favorece una perspectiva nueva y firme respecto a cosas que comúnmente no se ven como problemáticas. La obra es repetitiva, sin duda, pero de modo funcional: al reiterar, Danten se asegura de que su mensaje se grabe en la mente de sus lectores: el ser humano es responsable directo del dolor y sufrimiento de miles de animales, en muchísimas ocasiones sin notarlo y en otras tantas sin siquiera sospechar de que las acciones que se asumen como buenas para ellos en realidad son perjudiciales.

Las preguntas son inevitables: ¿El hombre está realmente dispuesto a sacrificar el placer de poseer un animal de compañía a causa de este desolador panorama? ¿Cómo lograr un cambio en las condiciones de este negocio, para hacerlo menos cruel y más considerado? ¿Se justificaría el comercio de especies animales con un trato adecuado? ¿Qué hay de la brutal depredación ambiental que se sufre a raíz de la explotación de ecosistemas para la recolección de especies animales de interés comercial? El autor mismo las responde, con frases contundentes como la que se reproduce a continuación, y sobre la que debe reflexionarse: “Ahora, si es difícil poner orden en el comportamiento de los hombres entre ellos, es fácil imaginar su conducta para con los animales.”

Texto publicado en fondodeculturaeconomica.com

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